jueves, 16 de abril de 2015

Nos vamos conociendo 1 de marzo

Buenos días, Juan
¿Cómo terminaste el día ayer? ¿Cansado?
Sabía, porque es normal, que querías recuperar la normalidad para no darle tregua a la cabeza que es muy traicionera. Se pone a darle vueltas a todo y todo lo enmaraña y oscurece. 

Lo primero que quería decirte es que no te metes en "naa" que no te llamen y que no me molesta nada de lo que dices. Al revés, pone de manifiesto que eres muy perceptivo y que tienes muy buen criterio (eso ya lo sabía por lo bien que recoges los emails del programa..jajaj) Porque has dado en el clavo, al parecer. Todo el mundo me dice que soy muy exigente conmigo misma. El problema, puede ser ,realmente, que tal vez, lo soy también con los demás.

Sí, me enteré de lo de Estefanía y le escribí un email para despedirme. Un día sacó adelante el programa en una desconexión técnica de Pepa que no estaba en Madrid y ella y el Aberas lo afrontaron fenomenalmente. Ahí supe que era una periodista como la copa de un pino. Además tiene una voz que me gusta mucho: serena y firme y eso también influye (eso no se lo dije, creo). Es una pena auqnue supongo que se le abrirán nuevos retos interesantes (espero porque conforme está el mundo periodístico...Aunque con la carta de presentación de trabajar en el programa lo tendrá más fácil).

Quería hablarte de mi hijo largo y tendido. Perdona pero iba a ser como una especie de terapia. Pensé, "voy a hablar con Juan del tema que más me apasiona/preocupa/emociona/quitaelsueño y él desde fuera, tal vez me pueda dar otra óptica que me tranquilice y yo al escribírselo pueda entender muchas cosas que desde el torbellino del día a día no logro desmarañar". Sin embargo, Juan, ayer tuve varios encontronazos con él que me dejan por los suelos. Soy como un globo (un globo temeroso ahora, que no quiere alcanzar grandes alturas de vuelo) henchido de ilusión, de ganas de que podamos tener una relación diferente, que se infla de emoción y de orgullo y cuando menos me lo espero, un encontronazo me arruga y me deja por los suelos. Es así, estoy arriba, con empuje y fuerza y él me da una mala contestación y es como si al globo le pincharan y me precipito en una vorágine de emociones que me dejan rota. En todos los órdenes de mi vida. Así me encuentro ahora, así que mejor te cuento en otro momento. Bipolar me dice él. Y un poco es así, sí.Sobre todo porque sé que lo hago muy mal muchas veces y me pregunto (más que preguntarme, me digo) si no habré provocado yo toda esa rabia que veo en él hacia mi y mi pena y mi culpa me precipitan en honduras feas que me impiden vivir con equilibrio.

Sí, Juan, vaya carrerón el tuyo!. Qué maravilla. No sé por qué me parece que el mundo de deportes es la antítesis del programa de Pepa. Prejuicios que no sé de donde me saco. Me parece mucho más bronco e insensible. 
En cualquier caso, supongo que eres una "rara avis" (verba volant). Creo que lo normal es que la gente arruine su vida personal si interfiere en su carrera. Tú optaste por lo contrario. ¿Ves como mis intuiciones son acertadas? Dices que eres más racional y no lo acabo yo de ver tan claro.... (jajajajajaj)

Por cierto, te recomiendo el libro "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa MOntero. Gracias al impacto que me produjo, me puse en contacto con ella y no te imaginas la reacción que tuvo a mi carta!. Desde ese momento mantenemos esa relación epistolar que te comentaba. El libro es sobre Madam Curie pero eso solo es la excusa para hablar del tuétano de la vida. El título (que en principio no me gustó) es acertadísimo y encierra todo un mundo.

Por útlimo, de momento, ¡¡¡menos mal que ayer no estaba en casa!!! Menos mal y qué pena.La tertulia tocó un tema que me apasiona y en el que estoy metida hasta las trancas. Mi blog y mi pasión por la escritura es una forma, iinútil! de traer el pasado al presente, de hacer presente el pasado. De intentar detener, infructuosamente, el tiempo. Así que os habría abordado por tierra, mar y aire ¡de todo lo que podría decir al respecto!
Creo que es mejor así: ahora me toca escucharla y aprender y descubrir aristas que me han pasado desapercibidas, en vez de tanto elucubrar.

Juan, feliz programa y espero que sigas perfectamente y disfrutando del trabajo.

Un besito

Esther


¡Hola Esther! Buenos días. ¿Cómo estás? Lo primero de todo, darte las gracias por tus palabras y por tu confianza. La verdad es que me encanta conversar contigo y me agrada mucho que mantengamos este intercambio de reflexiones, inquietudes, emociones... Leí La ridícula idea de no volver a verte. Me encantó. Y entrevisté a Rosa cuando lo publicó hace ahora dos años. He estado buscando la grabación aquí en los archivos de la radio pero no la he encontrado. Lastima, aquí no se guardan las emisiones mico tiempo. Y es una pena. Pero el libro me resultó fascinante. Y el mensaje que nos envía me pareció muy oportuno y acertado. Es un libro muy, muy recomendable.
Ya siento lo que me cuentas de esos desencuentros con tu hijo. No sé si tendrán que ver con lo que comentabas de la exigencia. Pero hay una cosa de lo que escribes que no me gusta. Es cuando comentas que "sé lo que hago muy mal muchas veces" y si eres tu la que provoca esa rabia. Estoy seguro de que no haces muy mal muchas veces. Ni pocas. Es que no harás nada muy mal cuando actúas de la forma que crees correcta y te mueven tu corazón y tu cabeza. Tomarás decisiones que no agradan y que pueden ser o verse como equivocadas, pero de ahí a pensar que lo hago muy mal muchas veces hay un recorrido muy largo. Y, en el caso de que esas decisiones, esa manera de acercarte a él, ese demostrarle el amor a tu hijo no sean a veces las más adecuada para él, no se puede deducir de ahí que existe una culpa o que provocas una reacción adversa de tu hijo. Ellos, el tuyo y Leire, tienen una edad en la que ya no pueden eludir tampoco sus responsabilidades. Para algunas cosas son adultos. Para otras cosas se creen adultos. Para muchas les encanta ser niños. Y para las menos les encanta que les tratemos como a niños. Creo que todavía están en ese punto en el que deben acabar de entender qué es la responsabilidad. Y por eso me parece injusto que tengas un sentimiento de culpa. Porque estoy seguro de que si él viese que su madre escribe " es lo que mas me preocupa, apasiona, emociona, me  quita el sueño", correría a darte un beso y un abrazo.
Puede que sí, que seas exigente con los demás. Pienso que cuando lo eres contigo mismo, no está mal. Pero, a veces, no todo el mundo de  se comporta o responde  como nosotros esperamos. Y puede ser algo temporal, fruto del tiempo, de la madurez, de la evolución de las personas o puede que lo que tengamos que hacer es bajar un poco ese nivel de exigencia. Al fin y al cabo, las personas somos como somos y a estas alturas pienso que es un error tratar de cambiar a quienes queremos. Salvo que sean un desastre, claro. Pero intentar que las personas que amamos sean como nosotros queremos solo nos conduce a la frustración. Estoy seguro de que es una cuestión de tiempo el que los dos os encontréis en un buen punto. Y llegará. Ah, y otra cosica. No te vayas hacia abajo. Comprendo que te desilusiones cuando se producen esos desencuentros pero cuando una persona habla de su hijo como hablas tú, no debes irte para abajo. Le quieres, te apasiona, te quita el sueño, te preocupa. ¿Qué más te puedes pedir?
Estuvo interesante la tertulia sobre el pasado. Es un asunto apasionante. Me gusta recordar, entender otros tiempos y, sobre todo, comprender el pasado. Tengo la sensación de que muchas veces miramos el pasado con los ojos del presente. Y trato de entender cuál era la mirada que tenía hace 40 años y las miradas que tenían los que han vivido momentos clave de la historia. Y esto tiene que ver un poco con lo que comentabas el otro día de si se puede admirar a un artista que defendió un régimen odioso. Visto hoy, es casi inconcebible. Pero, ¿cómo veía ese artista las cosas? Siempre me quedan muchas dudas porque tendemos a juzgar mas que a comprender, primero, y valorar después.
Bueno, termino ya. Me encuentro muy bien. No he tenido molestias. Y me alegra haber trabajado, disfrutado y compartido mañanas con tanta gente estupenda que trabaja en el programa y con quienes lo escucháis. Un beso muy grande y hasta otro ratico. Juan.

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