¡Juan! Hola ¿cómo estás?
¿Has pasado un buen domingo? ¡¡¡Ahora comienza tu finde!!! ¡Qué suerte!
MIra, te dejo la entrada sobre la experiencia del viernes.
Juan, has sido mi inspiración durante toda la semana. "Dejamos atrás lo importante corriendo detrás de lo urgente..."
Tengo muchas cosas que comentarte. Algunas locuras sobre las que quiero tu opinión porque eres un experto. Una noche de insomnio da para muchas locuras ;)
Pero me interesa mucho más saber cómo te encuentras y cómo se presenta tu agenda a partir de ahora. ¿Tienes los resultados de la punción? Sólo dime lo que te apetezca y te alivie compartir, Juan. Yo no necesito nada más que saber cómo te encuentras y cómo puedo acompañarte de la mejor manera.
Te dejo con otra joya de tu paisana
Un beso fuerte
Esther
Hola Esher! Buenas tardes. Que emocionante el relato de la entrada que me has enviado. Leía un párrafo y cerraba los ojos intentado veros alrededor de Javier, trasladándole tanto amor. Ufff, no me extraña que Raquel viviese la experiencia con tanto sentimiento. ¡Qué maravilla!
Esta mañana, precisamente, he comenzado a leer un libro de un autor vizcaíno al que entrevisaré el lunes que viene. Se llama Martín ABRISKETA. Y el libro se titula: La lengua de los secretos. Trata sobre los bombardeos en Bilbao, Guernika y otros pueblos vascos durante la Guerra Civil. La narración se hace a través de los ojos de un niño. Y es muy emocionante recordar la inocencia con la que vemos las cosas, hasta las más terribles, cuando miramos con la ingenuidad de la infancia.
No tengo novedades médicas todavia. Calculo que me llamarán miércoles o jueves para acudir al doctor al día siguiente. Toca paciencia. La verdad es que llegados a este punto, me gustaría saber los resultados cuanto antes y empezar también lo mas pronto posible con el tratamiento. Pero el análisis patologico lleva su tiempo y tengo que estar tranquilo y aguardar. Así que mañana aprovecharé para llevar mañana a mi madre a Fitero. Todos los años se suele ir unos días a los Baños que hay allí. Le vienen muy bien para los problemillas de vértebras después de tantos años cosiendo. En cuanto sepa algo te informaré y vamos compartiendo experiencias y sensaciones.
Hoy me ha llegado una frase que me ha encantado y que creo que a ti también te gustará. Dice asi: no sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción. Me parece que nos puede ayudar mucho a los dos. Ser fuerte es nuestra opcion, Esther. Y eso depende de nosotros. Seguro que seremos capaces de encontrar el impulso suficiente para alcanzar esa fortaleza que nos haga superar los retos que tenemos por delante. No sé si soy muy experto en casi nada, pero sí hay dos cosas en las que tengo cierta experiencia y que me gustan mucho. Escuchar y compartir. Y creo que a ti también se te dan bien esas dos cosas. Por eso podremos hablar de locuras y de lo que haga falta. Por cierto, me acompañas de la mejor forma posible. Haciendome saber que hay personas que son generosas, que se entregan a los demás, que prestan lo mejor de sí mismas para que el resto se encuentre mejor... Eso es fantástico, porque a veces nos agobiamos y nos ensimismamos con nuestras cosas. Y cuando abrimos los ojos, o nos los abren, vemos que hay un mundo estupendo ahí fuera, a pesar de los sufrimientos y los sinsabores. Y eso nada tiene que ver, con esa especie de consolación que no me gusta nada de "otros están peor". No, eso no es un consuelo. Eso es algo que nos debemos esforzar por corregir. Porque hay otros, como los que participáis en music en Vena, que lo demostráis cada día. Eso es lo grande. No consolarse con el dolor compartido sino rebelarse y buscar la sonrisa de quienes nos rodean. Eso es lo que vale. Y en ese camino seguimos, Esther. Esa frase que te he mencionado: no sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opcion me la ha mandado una compañera de trabajo en Madrid. En su día tuvimos una excelente relación. Se enturbió en Sudáfrica, cuando coincidimos en el mundial de fútbol. Y, un tiempo después recuperamos la amistad. A veces, por causas que se descontrolan y que no sabemos manejar, aunque tengamos ya una edad y una madurez, se estropean relaciones que son estupendas y cuya pérdida nos produce dolor. Lo bueno es que con el tiempo podemos corregir esos errores y construir un edificio más firme y resistente.
Un beso muy fuerte, Esther, y hasta otro ratico.
Esta mañana, precisamente, he comenzado a leer un libro de un autor vizcaíno al que entrevisaré el lunes que viene. Se llama Martín ABRISKETA. Y el libro se titula: La lengua de los secretos. Trata sobre los bombardeos en Bilbao, Guernika y otros pueblos vascos durante la Guerra Civil. La narración se hace a través de los ojos de un niño. Y es muy emocionante recordar la inocencia con la que vemos las cosas, hasta las más terribles, cuando miramos con la ingenuidad de la infancia.
No tengo novedades médicas todavia. Calculo que me llamarán miércoles o jueves para acudir al doctor al día siguiente. Toca paciencia. La verdad es que llegados a este punto, me gustaría saber los resultados cuanto antes y empezar también lo mas pronto posible con el tratamiento. Pero el análisis patologico lleva su tiempo y tengo que estar tranquilo y aguardar. Así que mañana aprovecharé para llevar mañana a mi madre a Fitero. Todos los años se suele ir unos días a los Baños que hay allí. Le vienen muy bien para los problemillas de vértebras después de tantos años cosiendo. En cuanto sepa algo te informaré y vamos compartiendo experiencias y sensaciones.
Hoy me ha llegado una frase que me ha encantado y que creo que a ti también te gustará. Dice asi: no sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción. Me parece que nos puede ayudar mucho a los dos. Ser fuerte es nuestra opcion, Esther. Y eso depende de nosotros. Seguro que seremos capaces de encontrar el impulso suficiente para alcanzar esa fortaleza que nos haga superar los retos que tenemos por delante. No sé si soy muy experto en casi nada, pero sí hay dos cosas en las que tengo cierta experiencia y que me gustan mucho. Escuchar y compartir. Y creo que a ti también se te dan bien esas dos cosas. Por eso podremos hablar de locuras y de lo que haga falta. Por cierto, me acompañas de la mejor forma posible. Haciendome saber que hay personas que son generosas, que se entregan a los demás, que prestan lo mejor de sí mismas para que el resto se encuentre mejor... Eso es fantástico, porque a veces nos agobiamos y nos ensimismamos con nuestras cosas. Y cuando abrimos los ojos, o nos los abren, vemos que hay un mundo estupendo ahí fuera, a pesar de los sufrimientos y los sinsabores. Y eso nada tiene que ver, con esa especie de consolación que no me gusta nada de "otros están peor". No, eso no es un consuelo. Eso es algo que nos debemos esforzar por corregir. Porque hay otros, como los que participáis en music en Vena, que lo demostráis cada día. Eso es lo grande. No consolarse con el dolor compartido sino rebelarse y buscar la sonrisa de quienes nos rodean. Eso es lo que vale. Y en ese camino seguimos, Esther. Esa frase que te he mencionado: no sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opcion me la ha mandado una compañera de trabajo en Madrid. En su día tuvimos una excelente relación. Se enturbió en Sudáfrica, cuando coincidimos en el mundial de fútbol. Y, un tiempo después recuperamos la amistad. A veces, por causas que se descontrolan y que no sabemos manejar, aunque tengamos ya una edad y una madurez, se estropean relaciones que son estupendas y cuya pérdida nos produce dolor. Lo bueno es que con el tiempo podemos corregir esos errores y construir un edificio más firme y resistente.
Un beso muy fuerte, Esther, y hasta otro ratico.
Hola Juan
¿Qué tal con la mami? Supongo que contenta ella y tú también.Un día especial para los dos.
La carita de Javier era la carita de un viejo. Un bebé que ha debido de nacer en unas condiciones pésimas tras un pésimo embarazo. Su abuela se deshacía en lágrimas escuchando a Raquel. Me recordó a Hurbinek el niño del que se habla en este libro "EL comprador de aniversarios", no sé si lo conoces. Lo pensaba cuando lo miraba y no se me ha ido de la mente. Otra curiosa casualidad ¿no, Juan? La mirada de un niño como crisol donde reflejar y "explicar" el horror. Como en el libro que estás leyendo y que me parece muy interesante. Lo leeré.
No soy periodista, pero siempre que leo un libro que me entusiasma me surgen preguntas y ahora con Internet tengo la oportunidad de enviárselas a los autores. Gracias a mi atrevimiento he tenido intercambios muy enriquecedores con autores como el anterior, Adolfo García Ortega, Benjamín Prado, Rosa, Lola Beccaría... Me encanta Pepa porque en las entrevistas siempre hace las preguntas que yo también me hago y que no todos los periodistas se hacen. Por ejemplo, del libro que me hablas y sobre el que harás la entrevista me interesaría mucho saber si el autor ha hablado con algún , entonces, niño que viviera aquel horror.
La frase que comentas que te "regaló" tu recuperada amiga es bien cierta. Y más optimista y batalladora que esta otra que me persigue:
"Que dios no te envíe todo lo que puedas aguantar".
El caso es que sí, supongo que sí, no queda otra que tirar pa´lante. Como sea. Lo que pasa es que ese "como sea" es decisivo. Tirar pa´lante con ánimo, con positivismo es fundamental. Yo soy pesimista y tiendo a tirarla toalla o al menos a lanzarla. Siempre la recojo al vuelo casi ya en el suelo y ese vaivén, esa montaña rusa que tú ya intuías desgasta mucho y resta fuerza y brillo a la lucha. La deja en posición de desventaja. Todo lo contrario de tu toalla, siempre briosa y encima del hombro, ayudando a arrimarlo. Como debe de ser.
La locura que se me ocurrió, Juan, y sobre la que requiero tu sabio consejo ;) es la siguiente. Andaba yo dando vueltas tanto físicamente como mentalmente durante esa noche de insomnio, y empecé a pensar cómo podría ayudar más a Música en Vena. Darla más a conocer. Y pensé en programas de radio que fueran masivos. Y pensé "qué programas deben de tener la máxima audiencia?" y , no sé cómo, se me aparecieron los programas deportivos. ¡¡Porque audiencia tienen!!! Y me dije: "joer, por qué no". Algo así como un pequeño espacio humanitario dentro de tantas horas de fútbol y de tonterías como si a Ronaldo le pica la nariz más de la cuenta. Algo así como una reflexión sobre lo mucho que ayudan esos programas a pasar mejor las estancias hospitalarias a muchas personas (hombres normalmente) que logran entregarse en cuerpo y alma en especial al fútbol. Gente que escuchándoles por la noche logran olvidar sus miedos, sus dolores y que le tiempo pase más rápido. Como también hace MeV. No sé si me logro explicar y ves lo que me gustaría proponer. ¿Cómo lo ves tú, Juan? ¿Lo ves? Porque tal vez sea un despropósito absurdo. Espero tu opinión para seguir maquinando algo al respecto.
Creo que voy a escribir otro blog con todas la cosas que quisiera compartir contigo y que sé que ahora no es el momento. No lo es para mí. Porque me duelen demasiado.Algún día seré valiente y me pondré a darles cuerpo en palabras. Ya sabes eso de que si algo no se menciona no existe. Pero sí, sí existe.
Espero que hayas tenido un buen "domingo" y que la semana sea entusiasta. Como tú.
Un besito, Juan.
Esther
Hola Esther. Buenas tardes. O buenas noches ya, cuando te encuentres estas líneas. He leído con mucha atención lo que comentas acerca de extender a cuantas más personas mejor el proyecto de Música en Vena. Me parece que la idea es estupenda y que encaja perfectamente en el espíritu de lo que es la radio, hacer compañía. Lo escribe mucha gente en las redes sociales, el el correo ordinario y en el electrónico. Una gran virtud de la radio es la compañía que hace. Por ejemplo, a la gente que viaja en coche, a quienes trabajan escuchando su emisora favorita y a quienes se encuentran malitos, ya sea en su casa o ingresados en un Hospital. No sé si las radios comerciales estarán dispuestas a dedicar una parte de su tiempo a difundir este proyecto. Pero creo que vale la pena intentarlo. Lo peor que puede pasar es un no por respuesta. Y esto podemos darlo por descontado. Pero,¿ y si alguien te escucha y decide que adelante? Con tu entusiasmo, con la energia que trasmites y con lo bien que comunicas, hay que ir a por ello. Hacer algo por los demás no es absurdo. Es una maravilla. Y si otros no lo quieren ver, no significa que dejemos de mirar. Me sigue llamando la atención ese sube y baja por el que te mueves a veces. Y como lo analizas. A mi me parece que tiene mucho mérito agitar una toalla, moverla, airearla, mojarla, secarla, plancharla. Es infinitamente mejor que no tener toalla o que tenerla guardada en un armario. Y esperar a que se apolille. ¿Te das cuenta la de cosas que haces? ¿Y el afán que pones por compartir? ¿Por mejorar la vida de otras personas? ¿ A cuántos conoces como tú? Igual tienes mucha suerte y estas rodeada de gente que se desvive por los demás. Pero no suele ser lo más habitual. A veces me da la impresión de que te planteas por qué eres capaz de ayudar a otras personas a resolver sus problemas y no puedes arreglar los que te dañan y te llenan de congoja el corazón. Y creo que es injusto. Ya te comenté que me da la sensación de que te exiges mucho más de lo que pides a los demás. Y eso te honra. Pero al mismo tiempo es una carga pesadísima de sobrellevar. Y es normal que te desgastes, te canses y te desesperes. Y sientas que recoges la toalla cuando está a punto de caer el suelo. Pero es admirable que muevas la toalla, que no dejes de agitarla. En este mundo hay personas para todo. Y las que sois como tú tenéis un gran valor. Porque nos ponéis en alerta al resto. Aunque a veces ni nosotros ni vosotros nos demos cuenta. Y me parece fantástico que no te conformes y no renuncies a seguir agitando esa toalla aunque sientas que sea de forma descontrolada. Eso hace que sufras, pero también debes saber, y valorar, que gracias a quines obráis así el mundo es un lugar más cálido y acogedor. No desfallezcas. Y no pienses en el como sea. Yo no creo que haya que tirar p'alante como sea, sino como a nosotros nos parece correcto. Y eso lo tienes claro.
Me encanta esa disposición que tienes a saciar tu curiosidad, entablar comunicación con los autores y plantear todas las dudas y cuestiones que pasan por tu cabeza. Y, fíjate, respecto al libro que te comenté, aciertas de pleno. Porque lo que relata el autor es nada menos que la experiencia de su padre y sus hermanos. Eran unos niños cuando estalló la guerra. Y los ojos de aquel niño han sido la luz que ha guiado la cabeza y las manos del hijo para escribir 70 años después una historia llena de tristeza e ilusión, de congoja y esperanza, de dolor e imaginación. Padre e hijo, los dos Martín, habían pasado su vida con una relación lejana y fría. Y esa historia, en plena madurez del hijo y en el invierno de la vida del padre, les sirvió para reconciliarse y decirse todas esas cosas que durante tiempo han callado. Que difícil nos resulta a tantos decir te quiero a quienes tenemos cerca. Con lo fácil que es decir te quiero a quien quieres. Y lo tortuoso que se nos vuelve pronunciar esas dos palabras. Yo tampoco las digo mucho. Hasta que me doy cuenta o me hacen darme cuenta y trato de corregirlo. A veces no hacen falta palabras, pero en muchas ocasiones, sí. Y me ha gustado leer esa frase de lo que no se menciona no existe. La utilizan mucho en el libro para aliviar a los niños del dolor que les rodea en unos años que resulta difícil solo imaginar.
Esta mañana me he acordado mucho de ti porque he estado tomando un café con una chica de un pueblecito navarro, Lerin, que hizo el master en la radio y ha estado dos años trabajando en Madrid. Ahora se le ha acabado el contrato, como a nuestra Estefania, y anda buscándose la vida. Tiene 27 años y está llena de energía y vitalidad. Pues Lara, que así se llama, me ha contado que a través del correo electrónico del programa en el que trabajaba en Radio 3, entabló relación con otra chica que se llama Tania y que trabaja de azafata en Vueling. Como nos ha pasado a nosotros, han establecido una relación que les aporta muchísimo. Hemos comentado ese concepto tan bonito de los hilos mágicos y Lara me ha dicho que Tania le habló de unos hilos rojos, que vendrían a tener el mismo significado. El de unir a personas que han estado desconectadas y que, de pronto, se encuentran. Al parecer ella escuchó hablar sobre esto en China. En alguno de sus viajes. Y mira por donde esos hilos parecen no tener fin si eres capaz de enhebrar la aguja de la amistad. Como son las cosas a veces.
Y, termino ya, en cuanto al tema medico, sigo esperando. Pensaba que hoy me llamaría el medico, pero nada. Veremos mañana. Un beso muy fuerte, Esther. Y hasta otro ratico. Juan.
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Me encanta esa disposición que tienes a saciar tu curiosidad, entablar comunicación con los autores y plantear todas las dudas y cuestiones que pasan por tu cabeza. Y, fíjate, respecto al libro que te comenté, aciertas de pleno. Porque lo que relata el autor es nada menos que la experiencia de su padre y sus hermanos. Eran unos niños cuando estalló la guerra. Y los ojos de aquel niño han sido la luz que ha guiado la cabeza y las manos del hijo para escribir 70 años después una historia llena de tristeza e ilusión, de congoja y esperanza, de dolor e imaginación. Padre e hijo, los dos Martín, habían pasado su vida con una relación lejana y fría. Y esa historia, en plena madurez del hijo y en el invierno de la vida del padre, les sirvió para reconciliarse y decirse todas esas cosas que durante tiempo han callado. Que difícil nos resulta a tantos decir te quiero a quienes tenemos cerca. Con lo fácil que es decir te quiero a quien quieres. Y lo tortuoso que se nos vuelve pronunciar esas dos palabras. Yo tampoco las digo mucho. Hasta que me doy cuenta o me hacen darme cuenta y trato de corregirlo. A veces no hacen falta palabras, pero en muchas ocasiones, sí. Y me ha gustado leer esa frase de lo que no se menciona no existe. La utilizan mucho en el libro para aliviar a los niños del dolor que les rodea en unos años que resulta difícil solo imaginar.
Esta mañana me he acordado mucho de ti porque he estado tomando un café con una chica de un pueblecito navarro, Lerin, que hizo el master en la radio y ha estado dos años trabajando en Madrid. Ahora se le ha acabado el contrato, como a nuestra Estefania, y anda buscándose la vida. Tiene 27 años y está llena de energía y vitalidad. Pues Lara, que así se llama, me ha contado que a través del correo electrónico del programa en el que trabajaba en Radio 3, entabló relación con otra chica que se llama Tania y que trabaja de azafata en Vueling. Como nos ha pasado a nosotros, han establecido una relación que les aporta muchísimo. Hemos comentado ese concepto tan bonito de los hilos mágicos y Lara me ha dicho que Tania le habló de unos hilos rojos, que vendrían a tener el mismo significado. El de unir a personas que han estado desconectadas y que, de pronto, se encuentran. Al parecer ella escuchó hablar sobre esto en China. En alguno de sus viajes. Y mira por donde esos hilos parecen no tener fin si eres capaz de enhebrar la aguja de la amistad. Como son las cosas a veces.
Y, termino ya, en cuanto al tema medico, sigo esperando. Pensaba que hoy me llamaría el medico, pero nada. Veremos mañana. Un beso muy fuerte, Esther. Y hasta otro ratico. Juan.
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